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IX NUEVO PARADIGMA EN LA TEOLOGÍA

Sábado 3 de Septiembre 2005.

Los monjes benedictinos Thomas Steindl-Rast y Thomas Matus, de nacionalidad norteamericana, siguiendo el esquema de Fritjof Capra ya reproducido, hicieron el mismo ejercicio para la teología. El resultado se plasmó en el siguiente texto:

El antiguo paradigma puede ser calificado como racionalista, manualístico (libresco) o positivo-escolástico, dado que sus caracteres principales han sido formulados en manuales teológicos sobre la base de textos probatorios y escritos de tipo escolástico.

El nuevo paradigma puede denominarse globalizante, ecuménico o trascendental-tomista, aunque ninguno de estos adjetivos lo caracterice plenamente.

El nuevo pensar en la teología abarca los siguientes cinco criterios, refiriéndose los dos primeros a nuestra visión de la revelación divina y los otros tres a nuestra metodología teológica:

I.- PASO DEL DIOS REVELADOR DE LA VERDAD A LA REALIDAD COMO REVELACIÓN DEL PROPIO DIOS.
En el marco del viejo paradigma se creía que la verdad revelada se obtenía de la suma total de los dogmas, donde todos, además, tendrían la misma importancia.
En el nuevo paradigma se invierte la relación entre las partes y el todo. El sentido de cada dogma sólo puede ser comprendido dentro de la dinámica de la revelación como un todo, que es un proceso único y global. Cada dogma se concentra en determinados instantes de la automanifestación de Dios en la experiencia humana sobre la naturaleza y el espíritu.

II.- PASO DE LA REVELACIÓN COMO VERDAD ATEMPORAL A LA REVELACIÓN COMO MANIFESTACIÓN HISTÓRICA.
En el antiguo paradigma se creía en la existencia de un conjunto estático de verdades sobrenaturales que trataban de revelarnos a Dios. El proceso histórico a través del cual Dios se revelaba, en cambio, no era esencial y por eso carecía de importancia.
En el nuevo paradigma, la gran verdad de la automanifestación de Dios está constituída por el proceso dinámico de la historia de la salvación como tal. La revelación misma es, en su sentido primigenio, dinámico.

III.- PASO DE LA TEOLOGÍA COMO CIENCIA OBJETIVA A LA TEOLOGÍA COMO PROCESO DEL CONOCIMIENTO.
En el antiguo paradigma se consideraban las constataciones teológicas como objetivas, esto es, como independientes de la persona creyente y del proceso del conocimiento.
El nuevo paradigma piensa que la reflexión sobre caminos no conceptualizables del conocimiento -intuitivos, sensibles, místicos- deben ser incorporados claramente en las consideraciones teológicas.
En el momento actual no existe consenso respecto a la relación en que se hallan los caminos conceptualizables y no conceptualizables del conocimiento. En todo caso, se va imponiendo un consenso respecto a que los caminos no conceptualizables del conocimiento son parte integral de la teología.

IV.- PASO DESDE EL SISTEMA DE PENSAMIENTO A LA RED COMO METÁFORA DEL CONOCIMIENTO.
Desde hace muchos siglos se utiliza en la teología la metáfora del conocimiento concebido como un sistema de pensamiento, con sus leyes y principios fundamentales, bases, etc.
Durante un cambio de paradigma se tiene la impresión de que los fundamentos de la enseñanza se desploman.
En el nuevo paradigma se reemplaza la metáfora señalada por la de red o malla. Puesto que ahora concebimos la realidad como una malla de relaciones, también nuestras constataciones teológicas forman una red de variadas perspectivas de la realidad trascendente. Dentro de una malla así, cada perspectiva puede transmitir puntos de vista únicos y válidos sobre la verdad. Se abandona la pretensión de que un único y unitario sistema teológico podría tener validez obligatoria para todos los creyentes.

V.- DESPLAZAMIENTO DE LAS CONSTATACIONES TEOLÓGICAS COMO PUNTO CENTRAL HACIA LOS MISTERIOS DIVINOS.
El paradigma libresco de la teología creía que nuestro conocimiento teológico podría agotarse con su mera forma de "summa" o compendio.
Con el mayor énfasis del misterio en el nuevo paradigma, éste le reconoce un carácter limitado y aproximativo a cada afirmación teológica. La teología no puede transmitir jamás una comprensión completa y definitiva de los misterios divinos. Como cada creyente, el teólogo no encuentra la verdad última en las afirmaciones teológicas, sino en la realidad sin límites que estas afirmaciones aclaratorias tratan, limitadamente, de expresar.

Posted by Otto Boye 11:01  

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